Su arrogancia para con Zapatero viene ya de lejos. Y sorprende.
Alguien debería recordarle al líder del PP que, a pesar de la infinita torpeza de Zapatero en la presente legislatura, éste le ha derrotado ya dos veces en las urnas (aunque desde luego no se intuya una tercera), y citarle por ende a los clásicos: "La soberbia del vencedor es molesta; la del perdedor, molesta y además ridícula".
Mariano, como el rey, es campechano,
como Bertín Osborne, como yo.
Mariano es como el pueblo y en verano
se solaza jugando al dominó.
Luce barba de buen samaritano,
Mariano, pero sabe decir no;
y achicarse también: ¿en el Milano
de Serrano, Mariano, qué pasó?
Lo malo no es que un trepa con bigote
de morsa, un estirado de cogote,
os llame tontos en vuestras narices:
lo malo es tu mirar hacia otro lado,
tus ojos de carnero degollado,
ese besarle a Camps las cicatrices.
(Variación en marzo de 2012, los acontecimientos mandan)
Lo malo no es que un trepa con bigote
de morsa, un estirado de cogote,
os colmara de trajes a medida:
lo malo es tu reciente altanería,
tu temprano desdén, tu chulería,
que andes ya perdonándonos la vida.