jueves, 10 de febrero de 2011

Mariano

Su arrogancia para con Zapatero viene ya de lejos. Y sorprende.

Alguien debería recordarle al líder del PP que, a pesar de la infinita torpeza de Zapatero en la presente legislatura, éste le ha derrotado ya dos veces en las urnas (aunque desde luego no se intuya una tercera), y citarle por ende a los clásicos: "La soberbia del vencedor es molesta; la del perdedor, molesta y además ridícula".

Mariano, como el rey, es campechano,
como Bertín Osborne, como yo.
Mariano es como el pueblo y en verano
se solaza jugando al dominó.

Luce barba de buen samaritano,
Mariano, pero sabe decir no;
y achicarse también: ¿en el Milano
de Serrano, Mariano, qué pasó?

Lo malo no es que un trepa con bigote
de morsa, un estirado de cogote,
os llame tontos en vuestras narices:

lo malo es tu mirar hacia otro lado,
tus ojos de carnero degollado,
ese besarle a Camps las cicatrices.

(Variación en marzo de 2012, los acontecimientos mandan)

Lo malo no es que un trepa con bigote
de morsa, un estirado de cogote,
os colmara de trajes a medida:

lo malo es tu reciente altanería,
tu temprano desdén, tu chulería,
que andes ya perdonándonos la vida.

martes, 1 de febrero de 2011

Leire

Lo confieso: no puedo con ella; me supera su verbo dictado y mitinero, adulador y rancio, vacío y bobo.

Es verla y acordarme de Pulido, nuestro delegado de clase durante varios cursos de la EGB, un tipo más preocupado por llevarse bien con los profesores que con sus propios compañeros.

Si Dios -como afirmó San Agustín-
solamente nos pide lo posible,
ZP nos demanda lo imposible:
que soportemos a Leire Pajín;

su coba, su medrar, su retintín,
su ley liberticida e insensible,
su impostado puñito, su insufrible
y huero socialismo de arlequín.

Acarrea derivas peligrosas
contentar a las bases lo primero.
'A las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero':
que no toque la niña nuestras cosas,
Zapatero del alma, Zapatero.

martes, 25 de enero de 2011

Dolores

Lo que sigue me sucedió hace unos días.

La inopinada franqueza del taxista fue tal y como la cuento, aunque creo recordar que él no se manifestó en endecasílabos.

La Cope por supuesto en el dial,
ergo sonando bélicos tambores,
cuando de pronto me habló de Dolores
no de muelas sino de Cospedal.

"Aunque yo soy votante del PP
-me comentó sin más el buen taxista-,
no la veo tan mona ni tan lista
ni tan ministra como ya se cree.

Con esos aires de gobernadora.
Con ese verlo todo siempre mal.
Qué agorera, qué pelma, qué señora
Rotenmeyer la tal de Cospedal".

Bajé del taxi en la Plaza de Oriente,
entre desconcertado y sonriente.