Lo confieso: no puedo con ella; me supera su verbo dictado y mitinero, adulador y rancio, vacío y bobo.
Es verla y acordarme de Pulido, nuestro delegado de clase durante varios cursos de la EGB, un tipo más preocupado por llevarse bien con los profesores que con sus propios compañeros.
Si Dios -como afirmó San Agustín-
solamente nos pide lo posible,
ZP nos demanda lo imposible:
que soportemos a Leire Pajín;
su coba, su medrar, su retintín,
su ley liberticida e insensible,
su impostado puñito, su insufrible
y huero socialismo de arlequín.
Acarrea derivas peligrosas
contentar a las bases lo primero.
'A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero':
que no toque la niña nuestras cosas,
Zapatero del alma, Zapatero.
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