miércoles, 19 de enero de 2011

Alfredo

Abusemos de unas cuantas frases hechas:

Qué manera de capear el temporal; de marear la perdiz; de perseguir el fin sin importar los medios; de miente, miente, que algo quedará; de ser capaz de venderle un frigorífico a un esquimal o un radiador a un beduino.

Qué tío, qué jeta.

Tiene más vidas que una gatería
y más pecados que un confesionario.
Entre las ruinas del telediario
florece su poliédrica homilía.

Comparece, nos mece y nos la lía
con la facundia de su abecedario.
Tantos focos lo alumbran a diario
como sombras lo tiñen todavía.

A la vera de Vera y de los Gal,
de Pepe Barrionuevo y de la cal,
anduvo sin quemarse un solo pelo.

Su pluriempleo mina nuestro paro.
Me joden su oratoria y su descaro.
¿De nombre? Maquialcaba o Rubalvelo

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